¡Otra vez la maldita gripe!



Cada año, durante las estaciones de primavera, verano y otoño, proliferan los virus causantes del catarro. El catarro es una enfermedad que provoca lagrimeo en los ojos, escurrimiento y congestión nasal, estornudos, dolor de cuerpo, entre otros.

El catarro se propaga con gran facilidad. La principal causa de contagio es el contacto con personas enfermas o con las superficies que estas tocaron. El virus que suele provocar estos cuadros es el rinovirus, aunque el orthomyxovirus y el paramyxovirus también pueden provocarlo.

Todos hemos escuchado como una persona mayor nos incita a cubrirnos para evitar enfermarnos, sin embargo, esta creencia popular ha sido desmentida por los expertos ya que los catarros no son provocados por cambios de temperatura o exposición al frío.

Existen factores como enfermedades, cansancio, estrés y el ciclo menstrual que debilitan nuestro sistema inmunológico y lo hacen vulnerable a contraer estas infecciones.

Es importante distinguir entre catarro y gripe, esta última es causada por virus tipo A, B y C y se clasifican en subtipos de acuerdo a las dos proteínas en su superficie (H y N), también se le conoce como influenza.

Todas las pandemias de influenza han sido provocadas por el virus de la influenza tipo A. En 1918 tuvo lugar en Europa la pandemia más devastadora de la historia y fue provocada por este virus. Lo común es que la gripe ataque a ancianos y a niños, pero en esta ocasión jóvenes, adultos sanos e incluso perros y gatos contrajeron la enfermedad, en tan solo un año murieron entre 20 y 40 millones de personas.

Para prevenir estos brotes tan peligrosos, desde hace años se aplica a toda la población vulnerable la vacuna de la influenza. Esta vacuna se fabrica a partir de las cepas más comunes de virus de la influenza A y B. Si bien, la vacuna no garantiza que no nos enfermemos, si es eficaz para disminuir la intensidad con la que la enfermedad ataca.

Tanto el catarro como la gripe son enfermedades que provocan altas tasas de ausentismo escolar y laboral. Prevenir el contagio es muy sencillo. En primera instancia, al presentar síntomas como: congestión nasal, moqueo, dolor de garganta, de cabeza, tos, estornudos, fiebre, dolores musculares y cansancio, es importante ausentarse de las escuelas y centros de trabajo. Es por eso por lo que es importante mantener un estado óptimo de tus defensas, lo cual podrás lograr alimentándote de manera sana y tomando algunas precauciones como incluir en tu dieta el consumo periódico de plantas medicinales como el ajo.

Otra medida es aplicar una rutina de limpieza y desinfección en el entorno del enfermo como: Ventilar el espacio, poner desinfectante en las superficies y aparatos de uso común como computadoras, teléfonos y controles remotos; y lavarse las manos al menos cada hora. Con estas medidas evitaremos propagar los virus.


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